Carlitos Morcillo es un personaje que brilla con luz propia, aunque su fama no sea tan conocida en los círculos del timo y la trampa como la de su hermano Andresín. También fue uno de los primeros empleados de Ramón Cazanuecos en El Molinillo, donde se desempeñó como seguridad y guardaespaldas. Tanto él como su hermano son tratados con un cariño especial por su jefe, casi como hijos, aunque su padre biológico, Agustín Morcillo, sigue vivo y en contacto con ellos.
Carlitos, a pesar de no estar involucrado en el arte del engaño, es conocido por su pasión por la comida y por tener un coche que, a pesar de ser un desastre total, era la envidia de todos por su sorprendente velocidad. Es el tipo de coche que uno desearía tener si no te importara la calidad, solo la adrenalina y contar con una adecuada vía de escape para situaciones poco legales.
Con su actitud despreocupada y su talento para ser el cómplice perfecto, ha demostrado que a veces el papel de apoyo es tan vital como el de protagonista. Si te cruzas con él, te sale más barato comprarle un traje que invitarlo a comer.
