El Molinillo

Bienvenido a El Molinillo

Tu bar de confianza en Marbella

Bebidas exclusivas

Tenemos nuestra propia marca de cerveza y whisky

Música en directo

La mejor música de todos los tiempos y casi siempre sin copyright

La mejor cocina

Disfruta las mejores tapas de Marbella

Gran personal

Nunca olvidarás nuestra sonrisa y nuestro trato profesional

El Molinillo
Los dominios de Ramón Cazanuecos


Ramón Cazanuecos Matueca levantó este templo dedicado a la gastronomía y a las artes varias. Llegado desde León, se sintió atraído por Marbella porque la elegancia de sus gentes es un reflejo de la suya propia y donde la vida social más frenética y glamurosa se mezcla con el brandy “Cardenal Mendoza” y las aceitunas en plato de Duralex. En el local, que es una oda a la taberna de toda la vida, podrás encontrar las mejores bebidas (jamás Cruzcampo, por supuesto) y sus tapas tienen un sabor que deja huella, en especial el chorizo de León, las patatas bravas, la cecina, y su especialidad: los callos picantes. Los comienzos fueron tan duros como intentar salir del Ikea en hora punta, pero enseguida El Molinillo se convirtió en el local de referencia para pasar un rato tranquilo con bebidas a buen precio. Sus paredes se adornan continuamente con imágenes de las celebridades que van pasando por ahí, como Bertín Osborne, Manolo García, El Junco, el ‘rubio’ de «Cruz y Raya», Arévalo… aunque no se puede probar que hayan estado realmente allí.


El señor Cazanuecos decidió abrir también el local a eventos especiales, como concursos varios para todo aquel que quisiera demostrar su talento. El éxito fue tan abrumador que el aforo parecía un chiste malo: siempre se quedaba corto. Con todo el éxito y el dinero que ha amasado, D. Ramón se ha convertido en una figura clave en Marbella, a la altura del párroco, el director del banco, la bibliotecaria o el juez de paz. Pero sigue siendo un hombre de principios, porque aunque no le gusta tener que recordar a la gente que no aparquen en la parte de atrás de su local, lo sigue haciendo con cierta “amabilidad”.


Las malas lenguas de Marbella hablan de que cuando el Molinillo cierra sus puertas al público (un verdadero gentleman jamás mezcla lo ilegal con la sagrada hostelería), en la sala privada de la planta baja se trapichea con tabaco de contrabando y se concluyen otros acuerdos menos nobles. Pueden ser negocios más o menos recomendables, pero lo cierto es que se conoce a gente influyente… Y a Rodolfo Mascarpone.


Así es el Molinillo, donde lo legal y lo clandestino se entremezclan creando una experiencia inolvidable, como los componentes de una bomba a punto de estallar. Pide tus bebidas con una sonrisa y recuerda que el menú del día puede ser tan sorprendente como el Onlyfans de su dueño.