El Molinillo

Megan Fresitas

Relaciones públicas

Megan Fresitas

Relaciones públicas

El 5 de diciembre de 2005, en Los Santos, se da la bienvenida al mundo a Megan Mason. Este bizcochito de amor es como un regalo sorpresa en una caja de Pandora, demasiado buena para la cruda realidad. Su madre recibió una llamada prematura desde el cielo, dejándole a Megan una misión especial: brillar con luz propia. Su padre, por otro lado, se perdió en la búsqueda de una última botella, dejando que el resto de la familia se encargase de la aventura de criarla. Teniendo en casa todo tipo de ejemplos morales (por un lado su hermano Tyler es policía y por otro sus dos hermanas gemelas decidieron unirse a los Bloods), Megan escogió su propio destino: ser la defensora de los marginados, una auténtica superheroína contra el bullying. Ante cualquier palabra malsonante no dudará en castigar tu actitud con un sonoro y autoritario “¡Habla bonito!”, con su voz más chillona. Y olvídate de contar con ella para cualquier cosa que se antoje ilegal, como dejar el vehículo aparcado fuera de las líneas dibujadas en el suelo, por ejemplo.

Su vitiligo le da una piel única (y un pasaporte para las charlas sobre diversidad), y su personalidad destaca como una sirena en una convención de tiburones vegetarianos. Aún está en edad de crecer en altura y en corazón y, mientras, sigue soñando con ser guardabosques y detective de mascotas. La combinación perfecta para encontrar a su leyenda favorita: el ‘Bigfoot’. Como amante de los animales, Megan tiene en su corazón un deseo más: ir al santuario de Frank Cuesta.

Mientras, con ayuda de su hermano, consiguió un trabajo de secretaria en la comisaría de Mission Row y ahí es donde un fortuito día conoció a Ramón Cazanuecos, quien se convertiría en uno de sus mejores amigos y en la figura paterna que nunca tuvo. Si necesitas a alguien que baile como si nadie le estuviera mirando, cuide del medio ambiente y defienda a los débiles con todo su amor, ¡Megan es la chica que buscas!